Cosmopolita desde el inicio.
 
Leonardo da Vinci (1452 - 1519) ya apreciaba las virtudes de esta agua que brotaba no lejos de Bérgamo, en un valle escarpado de los Alpes italianos... Tres siglos más tarde, la familia Palazzolo construyó un establecimiento termal en torno al manantial... iniciando así la historia de la marca S. Pellegrino.
 
Sin embargo, su aventura internacional comenzó realmente en 1899 con la construcción de una planta de embotellado.

Desde inicios del siglo XX y bajo el auspicio del Presidente de la Société Anonyme des Thermes de Sanpellegrino, Cesare Mazzoni, el agua de finas burbujas hizo su aparición en las mejores mesas de las grandes capitales, alternando con la jet set society en el mundo entero, de Sydney a Nueva York, pasando por Buenos Aires. No obstante, fue principalmente gracias a los emigrantes italianos que S. Pellegrino debe su aventura internacional: allí donde decidían instalarse, ese pedacito de Italia les acompañaba siempre.
 
De 1925 a 1957, con nuevos accionistas en la dirección, la sociedad registró un crecimiento exponencial: Ezio Granelli modernizó los equipos de producción, lanzó las primeras soft drinks, patrocinó equipos deportivos... Su yerno, Giuseppe Mentasti lo reemplazó en la dirección de la sociedad. La empresa, que en 1970 pasó a llamarse Sanpellegrino, siguió creciendo e innovando, convirtiéndose en un grupo, que abrió su capital a otros accionistas, principalmente al grupo Nestlé, que adquirió la totalidad del capital en 1998. Actualmente, S. Pellegrino es una de las marcas emblemáticas de Nestlé Waters.