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Un gran éxito en todo el planeta.
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La historia de Perrier cuenta que, en la época de las guerras entre Roma y Cartago, Aníbal* -tras haber atravesado España a lomo de elefante- hizo un alto cerca de un manantial de agua gaseosa refrescante... No obstante, fue a finales del siglo XIX que un médico de Nîmes, Louis Perrier, adquirió el manantial de "Bouillens" e inició su explotación. En 1903, debido a problemas financieros, Perrier vendió el manantial a un inglés, Saint John Harmsworth, quien lo rebautizó con el nombre de su antiguo propietario y decidió comercializar Perrier en todo el Imperio Británico. |
Saint John Harmsworth, parapléjico, se inspiró en las mazas indias para diseñar la célebre botella Perrier. En 1947, el manantial fue vendido a Gustave Leven, joven agente de cambio parisino.
En cuatro años, Francia se convirtió en su primer mercado. Perrier se internacionalizó tras la adquisición de Contrexéville en 1954, el lanzamiento de soft-drinks y la adquisición de manantiales regionales. Y eslóganes célebres, como "Perrier, c'est fou !" (¡Perrier, qué locura!), contribuyeron a su desarrollo. Sin embargo, fue a partir de 1976, en Estados Unidos, que la marca logra sus mayores éxitos; a finales de los años 80, Perrier representaba el 80% de las aguas importadas en este mercado. En 1990, la crisis del benceno asestó un duro golpe a la expansión de la marca pero, más tarde, Perrier se convertiría en la primera marca de agua mineral gaseosa del mundo. En 1992, tras una OPA, Perrier se integró al grupo Nestlé.
* Aníbal: general de los ejércitos cartaginenses
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