En una época en que se ha admitido que la obesidad es un problema grave de salud pública, el agua, bebida desprovista de calorías, es recomendada por los nutricionistas para hidratarse regularmente durante todo el día. Esta recomendación se aplica particularmente a los niños que, sin lugar a dudas, son la categoría de población más expuesta al riesgo de obesidad. Cuando el organismo de un niño se acostumbra a calmar la sed con bebidas diferentes del agua, termina por confundir sed y deseos de azúcar. El riesgo de aportes excesivos de azúcar, factor de obesidad, se vuelve entonces importante.

En el caso de las dietas adelgazantes, el organismo aumenta la producción de residuos. Para facilitar su eliminación, es conveniente beber como mínimo 1,5 litros de agua al día. Esta cantidad deberá adaptarse, principalmente según la actividad física y la temperatura ambiente. Todas las restricciones alimentarias pueden provocar un déficit de minerales. Algunas aguas minerales naturales ayudarán por tanto a compensar este déficit y a favorecer la eliminación de los residuos.